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Tratamiento de la Lepra
Martin Vegas; Jacinto Convit
Edit. Bellas Artes. pp. 345-358, Caracas, 1955.
REVISTA: Publicaciones - Dr. Jacinto Convit

NUMERO: Año 1955

TITULO: Hongos Levuliformes

AUTORES: Jacinto Convit; L. de Montemayor

RESUMEN: Hasta hace muy pocos años rué considerada la lepra como in~ ur able, y es por esto que creemos útil revisar cuáles eran los conocimientos y cuáles eran las bases cientüicas que tenían los tratamientos empleados en el curso del pasado siglo y en las dos primeras décadas del actual.

PALABRAS CLAVE:

Memoria de las II Jornadas Venezolanas de Vener eol ogia, Dermatología y Lepra. Edit. Bell s Artes, Caracas 1955. Tratamiento de la Lepra DRES. MARTIN VEGAS y JACINTO CONVIT 1 Hasta hace muy pocos años rué considerada la lepra como in~ ur able, y es por esto que creemos útil revisar cuáles eran los conocimientos y cuáles eran las bases cientüicas que tenían los tratamientos empleados en el curso del pasado siglo y en las dos primeras décadas del actual. - Antes del año de 1920 Prevaleció el empirismo, a pesar de que ya desde los comienzos de este siglo se habían adquirido algunos conocimientos básicos, de orden científico. Sin duda contribuyó a este retardo la imposibilidad, que aún se tiene, para la experimentación en los animales. Durante siglos ensayadas m u y numerosas sustancias en el tratamiento de la lepra _sin encontrarse ninguna, fuera del chalmoogra, que tuviera actividad terapéutica en ella. Revisiones bastante completas han. sido hechas al respecto (1) y aún así el autor temió, con :-azón, haber dejado de inclu:r en su larga recopilación, mucho material imPOrtante. Es muy sabido que el chaulmoogra fué usado desde hace muchos siglos, principalmente en Birmania y en el resto de la India. Pasó de allí a la China y desde comienzos ·del siglo XVIII al Japón. En Europa no se tuvo conocimiento del uso que se hacía del cha,ulmoogra sino en los comienzos de la segunda mitad del siglo pasado, pudiéndose así confirmarse su relativa eficacia, aunque siempre de modo incompleto. En efecto, aún al comenzar el siglo XX se ignoraba cuál era el árbol de donde Provenían las semillas para la extracción del aceite. Se mantuvo durante largo tiempo la falsa creencia de que se obtenía del Ginocardia Odorata. Hasta 1904 no se supo cuáles eran los constituy~ ntes químicos, pues fué para esa fecha Que Po~r y Gornell (1) Véase a Klinmüller : Die Lepra, .1930. 346 lJ .IOlL<&#39;IADAS Vt:X~;zc>L.AlfAS VENEREOLOGt(aislaron el ácido chaulmúgrico. El mismo Power y Ba.rrowcliff aiSlan en el síguiente año otro ácido graso homólogo al anterior, que rué denominado ácido hydnocárpico. Psteriormente fué demostrada la existencia en un aceite de origen africano, de un tercer ácido graso terapéutica~ente activo: el ácido górlico. Estos estudios permitieron asegurar que el aceite proveniente de las semillas del Ginoc.ardia Odorata era inactivo en el tratamiento de la lePra, pues no contenía los dos ácidos grasos mencionados, por lo que sólo deben utilizarse los aceites de las plantas que los contienen en cantidad suficiente para justificar su uso. En cuanto a ·la cfasif:icación botánica de las plantas que dan aceite de chaulmoogra, sabemos que hay varias decenas de especies perteneCJentes a los géneros Asteriastigma, Hydnocarpus y Taraktógenos de la familia Hjydnocarpacea, y además otra decena perteneciente a los géneros CarPotroche y Oncoba de la familia Oncoba. Las dos familias, Hydnocarp&#39;acea y Oncoba, son del orden de las Flacurtaceas . • En relación a los esbudios de la composición química y de la farmacología del chaulmoogra, que también datan de los últimos treinta at&#39;los, ha sido posible que se pueda afinnar, basánd~se en el ensayo que se ha hecho de los componentes aislados y purificados, que sólo los ácidos gra~os, no saturados, chaulmúgrico, hydnocárpico y g6rlico son los que tienen actividad terapéutica, no se ,h abe aún con certeza si actúan directamente sobre el Mycobacterium Leprae, o de modo indirecto a través del organismo humano. Esos ácidos grasos hacen ·virar fuertemente el plano de polarización hacia la derecha y por ser esto algo excepciona1 entre los ácidos grasos, se emplea esa peculiaridad para su reconocimiento. Ha quedado entendido que debemos seguir usando la denominadón de Chauhnoogra, para aquellos aceites que tengan entre sus comPonentes los ácidos ~rasos activos, cualquiera que sea la especie de la planta de la cual se extrajo. · Los aceites provenientes de las plantas Taraktógenos K&#39;Ursii (ya desechado a causa de la gran dificultad para obtenerle· fresco), del Hydnocarpus Wightiana, del Hynocarpus Anthelnüntica, del Carpotrocha Brasiliensis y del Oncoba Echinata, llenan las condiciones arriba anotadas. Debe saberse también que el mayor consumo de aceite M: hace del proveniente de las especies Hydnocarpus Wightiana e Hydnocarpus a.nthelmintica, siendo esto debido a su riqueza en los ácidos gra.sos activos y a la abundancia de que se dispone. Ambas plantas son asiáticas. TRATAMIENTO DE LA LEPRA 347 usos Conocemos la leyenda de que, en los primeros tiempos, los enfermos de lepra en Binnania comían las hojas y las semillas del chaulmoogra; pero es el aceite extraído de las semillas lo que hasta ahora ¡¡e encontró útil. 1 La administración del aceite, sin embargo, tropezó con el grave !nconveniente de sus impurezas y olor que provocaban náuseas cuando se usaba la vía oral, y no se reabsorbía o provocaba abscesos cuando se inyectaba; estos inconvenientes eran debidos, indudablemente, a su estado de rancidez habi~al. Esta fué la causa de que las dosis utilizadas fueran siempre muy inferiores a las activas. Todos los intentos para mejorar el desagradable gusto y olor de los productos comerciales que provocan náuseas, sea mezclándolos a muy diferentes sustancias, sea tratándolos de purificar, loguron sólo Parcialmente, y esto en un reducido número de pacientes, que las dosis iueran un poco más altas y algo mayor el tiempo de administración regular. Sin embargo, estas circunstancias tuvieron la utilidad de que pudiera observarse, de vez en cuando, la mejoría de algunos enfermos y no se abandonase el uso del chaulmoogra. El uso externo mostró poca actividad y por esa vía casi no fué utilizado. En las últimas dos décadas del siglo pasado se comenzó a &#39;inyectar el chaulmoogra por vías subcutánea e intramuscular, pero la Poca tolerancia local dificultó mucho su desarrollo por largo tiempo. De tres maneras se logró evitar ese inconveniente: 19, por las mezclas-con otros aceites y multitud de los llamados "correctivos" (alcanfor, iodo, creosota, etc.). 29, por la purificación del aceite. 3&#39;?, preparando con los ácidos grasos sales (jabones), o ésteres. Nótese que es sólo en este siglo, pudiéndose decir aún en fecha reciente, que se obtuvieron productos utilizables POr vía hipodérmica .. habiendo sido r.ecesario que transcurrieran tres o cuatro décadas antes de que se obtuvieran preparados inyectables, que facilitaran su administración. De todas las mezclas, fué la llamada de Mercad~Heiser la que más éxitos obtuvo entre 1914 y 1920 en Filipinas, que fué donde se originó, y así como también en otros países donde fué usada en menor escala. La mezcla de creosota al aceite ha sido principalmente empleada en la Inclia, Malaya y en general en los Países de la zona de influencia inglesa, y todavía hoy es muy utilizada en ellos. La purificación del aceite fué la vía tornada en el J apón y obtuvo éxito, pero de esto se tuvieron pocas noticias. También fué seguida 348 n JORNADAS VENEZOLANAS VENEREOLOOJA en pequeña eS(ala en todos los paises que se han venido ocupando en el tratamiento de la LePra. En Venezuela se siguió ese camino, con &#39;Jtros métodos de purificación, desde 1929, en gran número de pacientes, con dosis altas y por muchos años, obteniénóose mayor éxito ·que en otras Leproserías y dando base al criterio de que los ésteres no tienen más actividad terapéutica que el propio aceite .. - En la pt;eParación de las sales (jabones), fué Inglaterra quien se empeñó por esta vía, iniciada por Sir Leonardo Rogers desde 1912 (con los Uamados ginocardatos) y mejorando el producto hasta poderle inyectar por las vias subcutáneas e intravenosa (Alepol). DesP&#39;. lés de a.lgún tiempo quedó establecido que era muy reducida su acllvidad terapéutica al compararse con los demás preparados. La combinación química de los ácidos grasos · del aceite, no con :;odio para formar sales, sino combinándolos con alcoholes -especialmente con el etUico- constituyó la etapa de más trascendencia. En efecto, aunque los ésteres etílicos fueron preParados desde 1905 por Power y, comercialmente, por la firma Bayer desde 1908 (Antileprol). su acción no fué estudiada y su uso no fué generalizado ~ino después que en 1918 Dean y Wrenschall les vuelven a preparar en Hawai, y publican sus resultados clínicos en 1920. "Sus objetivos habían sido obtener un Producto menos viscoso, que fuese mejor ab· sorb!do y más efectivo terapéuticamente que el mismo ace~te" . • · Posteriormente se hicieron numerosos estudios químicos yfarmacológiéos de ios ésteres por nwnerosos investigadores, destacándose los de Dean Perkins, André, Colle, Paget-Teran y Atwood, etc. Trabajos que se hicieron paralelamente a las investigaciones clínicas, Hlcanz.ándose un buen conocimiento farmacológico, que no fué siempre bien utilizado por los lepróogos. En las observaciones clínicas contribuye la escuela filipina con numerosos y muy buenos trabajos edsde el año óe 1921, que es cuan· do ese país injcia, haciendo un gran esfuerzo, una magpílica camPaña antileprosa. Ya desde el siguiente año C. B. Lara puede escribir: "Que los tratamientos son capaces de producir muchos beneficios y son marcadamente prometedores en aquellos casos que no están muy avan1.ados" . .. Está así, iniciada la era de estudios y de franca preocupación científica y social, Para la resolución de los problemas que la Lepra tiene y que hasta entonces, fuera de .muy aisladas excepciones, estuvieron mantenidos en una posición de repudio o abandono. En efecto, en los años que van a seguir, los investigadores filipiuos de Hawai, India, Japón, etc., y poco tiempo más tarde en Sur TRATAMIENTO DE LA LEPRA 349 América, van a pasar del Pesimismo que hasta entonces se babia tenido en cuanto al pronóstico de la lepra, a un franco optimismo, en veces exagerado, para luego comenzar una época más razonable y en ocasiones has~ nuevamente epsimista. La cronicidad .de la lepra, la falta de individualización de los tratamientos Para adoptar la forma de administración o la dosis ade~ uada, la falta de uniformidad en el medicamento, el hábito y.a adquirido de usar pequeñas dosis, así como otros tantos factores más, bacen muy dificil y lenta la evaluación del chaulmoogra. Es necesario que transcurran otros treinta años para poderse alcanzar un criterio más o menos justo, de lo que se puede obtener con él. Desd e 192.2 advierte Wade: "La mejoría parecería estar det erminada, o cuando menos afectada, por la dosis total, comparando la to· lerancia individual. Esto indica la necesidad de obtener algún preParado que pueda ser administrado en grandes dosis, con menos reacc: i6n". Continúa Wade: "Los grupos que más se favorecieron, tomando en consideración varios factores, son: las mujeres, los jóvenes, los r ecientemente infectados, los que pueden tolerar dosis grandes, los que pueden y tienen regularida4 y los que no tienen reacción leprosa ·o complicciones seria.S". También es en Filipinas donde se inicia y se demuestra la e!icacia. del método de inyectar cada una de las lesiones cutáneas por vía j.ntradérmica, con pequeñas cantidades muy cer~a una de otras, Este método, denominado Por ellos "plancha", abrevia notablemente el regreso de todas las manifestaciones activas que se muestran en la piel. Su más amplia ut ilización tropezó con dos grandes inconvenientes: el excesivo trabajo que implica t ratar de este modo, no decenas sino ~nuchas centenas de enfermos, como es lo habitual en las Leproserías, el tiempo que requieren de 20 a 200 inyecciones hechas en una miSma sesión para cada enfermo y además las dificultades que los niños y los pusilánimes Presentaban para dejarlo hacer. . VIAS DE ADMlNISTRACION La vía oral sólo tiene hoy un interés histórico; como hemos dicho, fué la más usada y en realidad la única, hasta hace re~ ativamente poco tiempo. En los excepcionales casos que pudieron ingerir dosis útiles, se observaron mejorías clínicas que mantuvieron al chaulmoogra su puesto de único medicamento activo para el tratam:ento de &#39;.&#39; lepra. Las dificultades que Presenta la vía rectal (ta111bién ensayada) , la hicieron poco utilizable. Recientemente en la Argentina el wnocido lepr6logo J . M. M. Fernández ha recomendado la instilación 350 11 JOR:\ADAS VE:-IEZOLM1AS VENEREOLOGIA - duodenal por medio de sonda, de cantidades importantes del medicamento, pero esta vía tiéne inconvenientes de orden práctico. Como hemos dicho, son las vías hipodérmicas, intramusculares e intradérmica las que hicieron Posible una administración apropiada. La vía intravenosa no es utilizada actualmente. DOSIS Estamos absolutamente convencidos de que muy diferente habría sido la suerte de los enfermos de lepra,en esta primera mitad del siglo, si la cuestión de las dosis del chaulmoogra hubie-ra sido estudiada librándose de prejuicios, que para nosotros no tuvieron otro origen que las limitaciones que los aceites impuros y mal conservados, impusier<&#39; n en los comienzos de su empleo. Ni aún cuando la experimentación llegó a demostrar la-falta de toxicidad del chaulmoogra para los animales de sangre caliente y el hombre, a muy pocos lepr6logos se les ocurrió buscar cuAl era la dosis útil. Sorprende que muchos años después de haberse obtenido pr oductos que son bien tolerados localmente, se siguiera recomendando rlosis de 1 a 2 ce., por semana. Cuando se habla de la restringida acción terapéutica que se le reconocía o cuando se le niega toda acción, quienes así proceden no mencionan cuáles han sido las dosis totales que se hayan administrado. Hasta éPoca muy reciente, en muy excepcionales casos, se alcanzaba &#39;Una dosis anual que llegaba a 150 o 200 ce., es decir, cerca de diez veces menor que la dosis útil. Abranse los libros de terapéutica escritos en todas partes del mundo, búsquese en los textos de Leprología escr itos en Europa hasta estos últimos años, revísese lo hecho, aun por los principales lePrólogos del mundo, hasta hace diez años y se encontrará como una osadía recomendar dosis de 5 ce., y cuano se hacía iny~tar, siempre tué en reducido número de vec.es, ordenando largos descansos por el temor imaginario del daño que hubierna podido hacer. Cuán sorprendidos han estado notables lepr6logos en ocasiones en que defendimos la necesidad de elevar las dosis, por ser las únicas activas. Grandes dificultades tuvimos para lograr que se recomendara la dosis media&#39;de 10 ce., por inyección, que se alcance una dosis mensual vecina a los 100 ce., y que la dosis anual Pase francamente de un litro por año (l) . (1) IV Congreso Internacional de Lepra, Cairo, 1938. TRATAMIENTO DE LA LEPRA 351 Véase la resolución relativa al chaulmoogra quee dictó el V Congreso Internacional de la Lepra, Habana 1948: "Es la opinión de muchos trabajadores que el aceite de Hydnocarpus (Chaulmoogra) y sus derivados, son efectivos en la Lepra Lepromatosa y que los máximas beneficios se ven cuando son usados en dosis adecuadas, con regularidad. Los fracasos del aceite de Hynocarpus y de sus derivados son, a menudo, debidos a la clasificación inadecuada (de los pacientes) y a h. administración irregular. Las Preparaciones generalmente usadas son: a) el aceite puro de Hydnocarpus con 1h a 4o/o de creosota y b) los ésteres etílicos con l / 2 a 4% de creosota o &#39;h% de iodo. Cada día se evideneia más que los mayores beneficios resultan de la aplicación de altas dosis (15 a 25 ce a la semana) administradas de manera regular e inyectadas por las vías subcutánea, intramuscular e intradérmica. La dosis máxima usada depende de !a tolerancia individual. En algunos casos es posible iniciar el trata- • miento con dosis relativamente altas y llegar hasta 40 o 50 ce., semanales. Otros pacientes no toleran más de 10 ce y en alguncts Caso5 las dosis máximas deben s.er aún inferiores. La tolerancia de los pacientes a veces puede ser mejorada por una regulación adecuada de la dosis. A este respecto, la calidad de los a-ceites o de. los ésteres también es de la mayor importancia. Es recomendable que las dosis máXImas de 25 ce., o mayores, si se considera conveniente, sean alcanzadas en el menor tiempo posible. Aunque algunas autoridades con· sideran que se puede llegar a ellas a pesar de los brotes, usualmente se re<:omienda que cuando estas manifesta-ciones aparecen el medica! llento debe ser suspendido o las dosis reducidas, de acuerdo con la intensidad de la reacción. De igual manera, la disminución o susPensión del aceite de Hydnocarpus (chaulmoogra) puede ser necesaria, debido a reacciones locales o al aumento de actividad de las lesiones oculares. Períodos de de.scanso de 15 días pueden ser aconsejados después de tres meses y medio de tratamiento". INDICACIONES Existiendo hoy otros medicamentos de mayor eficacia ya recono. cida, (sulfónicos) y debido a los r esultados obtenidos muy recientemente con la Tiosemicarbazona, hay la obligación de que se atienda a las indicaciones actuales del Chaulmoogra. No conocemos trabajos dedicados a estudiar concienzudamente el problema, por esto daremos aquí la opinión que actualmente tenemos nosotros: 352 n JORNADAS VENEZOLANAS VENEREOLOGIA 1) Debido a la t oxicidad propia de las su1fonas, hay pacientes que deben ser tratados exclus;.vamente con el Chau)moogra. 2) Los raros casos en que existe sensibilización a los sulfamidanos quedan excluidos de su empleo. 3) Los posibles pacientes en que no se pueda controlar la acción hematotóxica y aquellos con &#39;una inadecuada. función renal permanente, en ellos se hará el tratamiento más adecuadamente con chaulmoogra. 4) Hay algunos pacientes que durante largos periodos, y _con extremada frecuencia, tienen reacciones leprosas intensas, que son tanto más fáciles de provocar o de intensificar cuanto más activo terapéuticamente es el medicamento antileproso usado. Es conveniente usar en ellos el chaulmoogra, al menos durante algún tiempo. 5) En todos los casos de lepra en que, debido a enfermeda~es !ntercurrentes o a cualquiera otra causa (edad, etc.), su reBistencia física esté comprometida, sedará preferencia al chaulmoogra. 6) Debido al alto costo de las sulfonas y al gran número de enfermos de lepra que tienen algunos Países estarán éstos, por algún tiempo todavia, económicamente imposibilitados de cambiar el chaulmoogra por las sulfonas. 7) Los controles de Laboratorio y "la dosificación cuidadosa y metódica" de las sulfonas, excluyen a muchos lugares de su uso. Eo estos casos tendrá aplicación el chaulmoogra. I I TRATAMIENTO DE LA LEPRA CON LOS DERIVADOS SULFONICOS La síntesis de la Diamirio-difenil-sulfona fué realizada en ·1908 por Froman y Whittmann, y no fué sino en 1937 que Buttle demostró experimentalmen~ su acción en las infecciones estreptDcóccicas del ratón, siendo su actividad cien veces mayor que la sulfamida; es, de las su1fas, la más activa de las utilizadas en exPeriencias .de Labora- • torio. En agosto de 1937 Tuller preparó la DiaminO-difenil-sulfona, poco tiempo después se prepararon los derivados (Promanida, Diamidin, etc.) Estas drogas, usadas primero Por Feldman y Coliman en la tuberculosis experimental y luego por Hinshaw., Peter y Prenzlau en la tuberculosis humana, fueron aplicadas al tratamiento de la lepra en .&941 por Faget y Pogge y Cold. . TRATAMIEMTO DE LA LEPRA CON PROPIOSULFONA 353 Los buenos resultados comunicados por estos autores favorecie-. ron nuevos ensayos en Brasil, Trinidad, Venezuela, Cuba y Argentina, en orden cronológico. I:.a sulfona base, Diamino-difenil-su11ona, de la cual derivan to ¿as las demás, tiene por fórmula esquemática: Debido a la toxicidad de este cuerpo, grandes esfuerzos se hicieron en la preparación de los de.rivados con el fin de buscar mejor tolerancia. Se pueden considerar dos grupos de derivados de la Diamino-di! enil-sulfona: los disustituídos, que se obtienen de la introducción de 1 adicales a nivel de los dos grupos aminas; entre ellos loe- más frecuente usados son: el 4-4&#39;-Diamino-difenil-suUona-2-amino-tiazolil (Promizol), el Disodium-formaldehido-sulfoxilato-diamino-difenil-sulfona (Diamidin, Diasona, etc.) Nuevos compuestos, mono-proPil,mono- alil y acetil promisol, están actualmente en experimentación. De los derivados monosustituídos, es decir un grupo amino sustituido y uno libre (medias sulfonas) . l. Smith y Col se refieren especialmente al Alquil e Hidroxialquil. Otro de estos derivados; el hi< iroxietil (HE S), así como un compuesto similar, la proPia sulfona, están siendo experimentados "en Lepra. El Promacetin, como lo llama \Vade: un mestizo peculiar, es una Sulfonamido sulfona. Aunque np es un derivado de la Diamino-dife· nil-sulfona, es una sulfona. Por último, la suliona ma~, Diamino-difenil-.sulfona, que había sido utilizada en Inglaterra hace varios años en Medicina Vetennaria, actualmente es preparada por La ImPerial Chemical Pharmaceuticals con el nombre de Evosulfona y ha sido recientemente ·aplicada en el tratamiento de la lepra por Cochrane, Lowe, Floch y Muir. Sobre la transformación que sufren en el organismo los cteriva~ aos sulf6nicos, así como sobre el modo como actúan, no están comple. tamente de acuerdo los autores. Para algunos investigadores, entre los cuales citaremos a l. Smith, Lowe, Titus y Bernstejn, opinan que estos derivados introducidos en el organismo sufren acetilación a nivel del gruPo amina, libre o potencialmente libre; acetilación ésta que se efectúa en el hígado; previamente se habían transformado en Diamino- difenil·sulfona, que seria el producto activo, por la acción del medio ácido de ciertos segmentos de las vías digestivas. 354 n JORNADAS VENEZOLANAS V&#39;EN!:BEOLOGIA Por otro lado Brownlee opina que con el Sulfetrone no se produ. ce esta degradación y que actúa por sí mismo, algo similar opinan algunos autores con respecto al Promin. Los derivados monosustitufdos no serían degradados en el orga. nismo, de manera que serían activos Por sí mismos sin transformarse en Diamino.difenil-sulfona. P~ece que la vía de administración de la droga tiene gran importancia en las transformaciones que sufre, siendo los productos administrados por vía oral transformados en Diamino-difenil~sulfona, en tanto que los productos administrados por vía parenteral no sufrí· rían dicha degradación, lo cual explicarla el hecho práctico de obser~ vación corriente, de menor toxicidad de los productos inyectados en comparación a los administrados por vía oral. Ls concentraciones sanguíneas útiles serían de 1 mgr. por 100 ce., expresado en Diamino-dlfenil-sulfona, o 4 mgr. exprliiSado en los otros productos valorados por el método de Bratton-Marshall. MECANISMO DE ACCION DE LOS DERIV ADÓS SULFONICOS EN·LA LEPRA Dos opiniones resumen dicho mecanismo, algunos autores consi~ deran.que estas drogas actuarían sobre los elementos celulares, en tan. to que otros opinan que es a nivel del cuerPo mismo del bacilo que se haría la degradación en Diamíno.difenil-sulfona. Los hechos observados, como son la disminución gradual del nú. mero de bacilos en el curso del tratamiento, las modificaciones de la morfología (granulación y fragmentación) , así como la pérdída de la ácido resistencia y por otro lado algunos ejemplos de transformación de casos LL, en LT, además del cambio de la prueba de la lepromina de negativa a positiva, inducen a pensar que estas drogas actúan tanto sobre el MBL (acción bacteriostática) como sobre los ~lementos e~ iulares del SRE. Efectos de los derivfUios sulfónicos sobTe el tipo Lepromatoso Los hechos fundamentales observados los Podemos resumir: 19-Detención del curso progresivo de la enfermedad, que se evidencia con especial r elieve en aquellos casos de curso rápido y maligno. 29-La regresión de las lesiones cutáneas; las manchas, los infil. trados y nódulos comienzan a presentar muestras de actividad regresiva. desde el tercer mes de iniciado el tratamiento. Las lesioneS &#39;l&#39;RATAMIENTO DE LA LEPRA CON PROPIOSULJ&#39;ONA 355 mucosas desaparecen con mayor rapidez que las cutáneas, de allí la mejoría sorprendente de ia respiración nasal, así como desaParición más o menos completa de los trastornos de la fonación cuando existen, y con ello la ausencia de las Leproserías de los dramáticos cuadros de sofocación por lesiones laríngeas. . 39-Ejercen una influencia indudable sobre las lesiones oculares, las cuales lentamente regresan llegando hasta desaparecer, como consecuencia de ello hay mejoría de la agudeza visual; ya en las Leproserías no se observa ese grupo aPreciable de enfermos con amaurosis completa. De una manera general la actividad de los derivados sulfónicos en la. Lepra Lepromatosa. es evidente y en especial en quellos casos incipientes en que se ·logra hacer desaparecer todas las lesiones, así como la negativlZélción bacteriológica en un período de uno a dos años. Dosis La de 1,20 gr. a 1,50 gr. para los derivados que se administran Por vía oral (ex-ceptuand{) el Sulfetrone que se llega a la dosis de 3 a 6 gr.); se comienza por 0,30 centígramos diarios aumentando gradualmente hasta llegar a las dosis mencionadas arriba, durante períodos de 90 días separados por 10 dias de descanso. Con los sumiJ:!i.strados por vía. venosa se comienza el tratamiento por 5 c. c. (2,5 gr. del medi~mento) aumentando progresivamente hasta inyectar 12 c. c. o sea 5 gr. siempre durante periodos de 90 días, separados por 10 dias de descanso. Ex4menes de control a que deben. ser sometidos lo!&#39; pacientes Hematometria completa así como examen de orina cada tres semanas · es un requisito indispensable. . Complicaciones que se p~·ese1úan en el CU1"BO del tratamtiento con estM drogM 19-Por sensibilización. Las dermatitis generalizadas, así corno los brotes agudos de urticaria, comPlicaciones éstas muy raras. Cuando se presentaron, oblgaron a suspender definitivamente la medica. ción. 29- Tóxicos .. Anemia que se puede presentar ya en el curso de las primeras semanas o meses del tratamiento; su mecanismo de producción es completo: a) hemolítico; b) por destrucción de la flora in· 356 n JORNADAS VENEZOLANAS VENEREOLOGIA testinal, que sintetiza las vitaminas del gruPo B y por defectos de asimilación del hierro; estos .dos últimos factores hay que tenerlos en cuenta principalmente en los constipados; es posible que a los factores que hemos citado se agregue el de la destrucción del ácido fólico. 3"-Hematuria por cristaluria, complicación muy rara. 4<?-Ictericia por hepatitis, excePcional. 59-Reacción leprosa, muy frecuente. 69-Jridociclitis y neuritis. Terminaremos con aQuellas complicaciones más leves, como son la -eefalalgia de localización occipital, los vómitos, sensación de mareo, etc. tRATAMIENTO DEL TIPO L. l. &#39;En. este tipo de Lepra la experiencia &#39;SObre los resultados obtenidos con la medicación suliónica, es muy Pequeña. Solamente Lauro ñe Souza Lima, en una publicación presentada al V Congreso Internacional de Lepra (Habana, 1948), se refiere a mejorías obtenidas después de dos años de tratamiento. Nosotros tenemos en observación un grupo de aproximadamente, 130 pacientes, durante un tiempo que fluctúa entre 1 y 2 años; los resultados observados son alentadores, la&#39;mayorla se hicieron negativos desde el Punto de vista bact eriológico, presentando además regresión parcial o completa de las mancha~ y en un··pequeño número de enfermos el cambio de la ·reacción .a la lepromina, que de negativa se hizo positiva. LEPRA TUBERCULOIDE Es admiti.da por todos los leprólogos la benignidad del tiPO tuberculoide, e inclusive su tendencia a la regresión espontánea . . Los resultados obtenidos en este tipo de lepra y en especial en la: :onna reacciona}, son notables: en uno o dos meses la desaparición de las lesiones cutáneas es casi la regla; un tiempo mayor se necesita Para la negativización bacteriológica. CAMBIO DE TIPO Aunque de rara observación, se debe tener en cuenta este fenómeno del cambio de tipo hacia la forma tuberculoide, tanto del tipo !epromatoso como del tipo indeterminado. 35i COMENTARIOS En resumen, ls resultdos obtenidos tanto con los derivados sul.fó. nicos como con el T. B. 1&#39;, son adquisiciones de notable importancia en Leprologia. Estas drogas han cambiado radicalmente, en un elevado porcentaje de casos, el pronóstico que entrañaba el diagnóstico de LePra Lepromatosa. Los casos más beneficiados son las formas incipientes. Otro aBpecto interesan~e del problema que nos ocupa, es el que s~ refiere al tratamiento del tipo indeterminado y en especial aquellos <&#39;~Oa lepromino-negativos, es decir, potencialmente malignos, donde los resultados obtenidos autorizan a considerar que dicho tratamiento imPediría la malignización, es decir, su transformación en L.L, resul- • tado éste que tendríá una influencia indudable sobre la actividad de !a endemia en un lugar detenninado; llegando por este mot1\ro estos medicamentos a ocupar un lugar distinguido entre los agentes de lucha Anti-leprosa. I I l TRATAMIENTO DE LA LEPRA CON LA TIOSEMICARBAZONA Hace pocos meses enviamos al Internatíonal Journal of Leprosy, (x) una nota .Preliminar acerca de "La Tiosemicarbasona (T B 1) en el Tratamiento de la Lepra Lepromatosa". El te.&#39;do en español fué pub: icado en V. enezuela en un folleto y es conocido por todos Uds. Hemos considerado un deber de nuestra parte, dar a conoter la sHuación actual de este importante ·asunto, pues el trabajo original sólo cubría el tiempo extrmadamente corto de cuatro meses. Actual- mente tiene un año que• iniciamos esta investigación y hemos estado muy inclinados a considerar que el nuevo medicamento ha conquista· do un puesto estable, en el armamento que tenemos Para combatir&#39;la • 1epra. Pero es bien conocida la larga evolución que tiene esta enfermedad y nadie dudar~ que debemos esperar algún tiempo, para tener un juicio definitivo en cumto al valor de la Tiosemicarbazona, comparativamente con las sulfonas. (x) Volumen 18, 4. 950. 358 U .TOR."&#39;AOAS Vt:Nl:ZOLANAS VENEREOLOGIA Los 42 enfermos que constituyen el primer grupo, más los que Posteriormente se han agregado, han sido controlados regularmente tanto para seguir la evolución de la enfermedad, como para asegurarnos que se mantiene la buena tolerancia que ·habíamos observado y de la eual dimos cuena anteriormente. La dosis parcial ha sido motivo de cuidadoso estudio y aún tenemos algunos enfermos recibiendo hasta ochenta centígramos, pero actualmente consideramos que la dosis media de sesenta centígramos debe ser preferida. Las reacciones leprosas, que dijimos se observan con relativa fre· cuencia al iniciarse el tratamiento, han sido de forma transitoria y en su casi totalidad no graves, ya que no impiden la continuidad en la administración del medicamento. Aún después de transcurrid.o un año de tratamiento continuo, no hemos encontrado signo alguno de lesiones hePáticas o renale.!i, modiiicacione. s en la hematimetría, ni otras que señalen a.cd6n tóxica que ~ean obstáculo para continuar su uso. En cuanto a sus resultados estamos en condiciones de poder a!irmar, que se han mantenido los primeros, pues han desaparecido totalmente las manifestaciones cutáneas en los menos avanzados y conti. aúan regresando los que ten.ían un gran desarrollo.
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